En esta plataforma marina somera del sur de Gondwana, hace aproximadamente 372–359 millones de años, el fondo aparece alfombrado por densos lechos de braquiópodos acanalados como Australospirifer y Leptaena, entre parches de lodo gris oscuro y finas ondulaciones dejadas por tormentas. Entre las conchas, trilobites como Metacryphaeus y Burmeisteria avanzan lentamente sobre el sedimento, algunos medio enterrados, bajo aguas frías verdosas iluminadas por una luz austral tenue. La escena representa el Reino Malvinokáfrico del Devónico tardío, una fauna distintiva de mares templados de altas latitudes del supercontinente Gondwana, muy diferente de los arrecifes tropicales que dominaban otras partes del mundo.
En la laguna cálida del arrecife de Gogo, en la cuenca de Canning del norte de Gondwana (hoy Australia Occidental), aguas turquesa y transparentes bañan montículos de estromatopóridos y colonias de coral tabulado Favosites con su característico dibujo de panal. Entre ellos nadan el pez de aletas lobuladas Gogonasus, de alrededor de 1 metro de largo, y varios placodermos artródiros Groenlandaspis, de 30 a 50 cm, cuyas placas cefálicas acorazadas brillan con tonos bronce bajo la luz tropical. Esta escena corresponde al Devónico tardío, concretamente al Frasniense, hace unos 380 millones de años, cuando los arrecifes del Gogo formaban uno de los ecosistemas marinos más ricos del Gondwana tropical y preservaron fósiles extraordinarios que iluminan la evolución temprana de los vertebrados.
En un canal al borde de un arrecife devónico de Gondwana, al anochecer, un Mandageria de unos 1,5 metros irrumpe entre un banco de pequeños actinopterigios plateados, mientras varios ammonoideos Tornoceras flotan sobre las aguas azules más profundas. La escena transcurre en el Devónico tardío, hace aproximadamente 370–360 millones de años, en el sector del actual norte de Australia, donde arrecifes construidos por estromatoporoideos y corales tabulados y rugosos formaban complejos pasajes marinos. Mandageria era un pez tetrapodomorfo depredador, emparentado más de cerca con los linajes que conducirían a los vertebrados de cuatro extremidades que con los peces óseos modernos, y su ataque captura un instante de intensa vida en mares muy anteriores a los dinosaurios.
En una llanura de inundación gondwánica del Devónico medio a tardío, hace aproximadamente 390–360 millones de años, un río serpenteante atraviesa barros rojizos donde crecen algunos de los primeros bosques verdaderos del planeta. Altos árboles de Archaeopteris, de 10 a 20 metros, alzan troncos rectos de corteza pardo grisácea y copas oscuras con follaje parecido al de los helechos, mientras licópsidos tempranos y parientes esfenópsidos de aspecto junciforme se agrupan en los bordes más húmedos. Las raíces expuestas, los troncos caídos y los canales estacionales muestran cómo estas plantas comenzaron a estabilizar los suelos y a transformar profundamente los paisajes continentales de Gondwana, en un mundo aún sin flores, pastos ni bosques modernos.
En esta cuenca interior de Gondwana del Devónico tardío, hace aproximadamente 370–360 millones de años, se extiende una llanura inmensa de tonos rojos, ocres y violáceos, surcada por canales trenzados efímeros, charcas fangosas aisladas y costras salinas sobre barro agrietado. La vegetación es escasa y baja: pequeños parches de zosterófilos y licópsidos tempranos, plantas vasculares primitivas de tallos simples y esporangios como Zosterophyllum y formas afines a Asteroxylon, concentradas solo en los márgenes húmedos. La escena revela un Gondwana de altas latitudes australes pero estacionalmente árido, donde el polvo, las crecidas breves y la desecación modelaban vastas cuencas continentales mucho antes de la aparición de bosques modernos, flores o pastos.
En una laguna en herradura de agua dulce, parda por los taninos y atestada de restos vegetales, un Bothriolepis —un placodermo acorazado de unos 40–70 cm— hoza lentamente el limo mientras un Gogonasus, pez de aletas lobuladas, acecha medio oculto entre raíces y tallos sumergidos. La escena recrea un humedal tranquilo del Devónico tardío, hace aproximadamente 380–360 millones de años, en Gondwana, donde llanuras aluviales de bajo relieve sostenían una vegetación primitiva de Archaeopteris, licópsidos y frondes semejantes a helechos, aún mucho antes de la aparición de las flores. Estos ambientes pobres en oxígeno y cargados de sedimento fueron escenarios clave en la transición evolutiva de peces con aletas carnosas hacia los primeros tetrápodos, evocando un mundo antiguo al borde de una gran innovación biológica.
Bajo un cielo de turbonada, una costa de Gondwana en altas latitudes del Devónico tardío, hace unos 380–360 millones de años, aparece como una llanura intermareal fría y barrida por temporales, donde olas aceradas golpean fangos oscuros y bajos resaltes de arenisca. Estas plataformas de la provincia malvinocáfrica, probablemente en lo que hoy sería el sur de Sudamérica o Sudáfrica, albergaban faunas marinas de aguas templadas a frías, muy distintas de los arrecifes tropicales ecuatoriales. Entre la espuma y los penachos de sedimento podían encontrarse euriptéridos y peces acorazados como los placodermos, mientras tierra adentro crecían dispersos licópsidos tempranos, plantas tipo zosterófilos y pequeños progimnospermos sobre una costa casi desnuda, azotada por la energía implacable del mar devónico.