En esta llanura fangosa de la plataforma externa, bajo una tenue luz azul verdosa, decenas de trilobites recorren un fondo de limo oliva surcado por galerías horizontales, huellas de alimentación y marcas de reposo: los mayores son Olenoides serratus, de hasta unos 10 cm, acompañados por numerosos Elrathia kingii más pequeños, de 2 a 4 cm. Entre ellos sobresalen braquiópodos Lingulella fijados al sedimento y conos dispersos de Hyolithes, una comunidad típica de los mares templados del Cámbrico medio, hace aproximadamente 508 millones de años, en los márgenes de Laurentia. La intensa bioturbación revela un fondo marino oxigenado y muy activo, donde estos artrópodos primitivos y otros invertebrados transformaban el barro mucho antes de la aparición de los peces y de cualquier vida en tierra firme.
Hace unos 508 millones de años, en el margen de la plataforma de Laurentia, un Anomalocaris canadensis de unos 70 cm se desliza sobre una ladera fangosa de aguas frías y azul acerado, impulsado por sus lóbulos natatorios laterales rojizo‑pardos mientras sus apéndices frontales espinosos exploran el fondo en busca de presas. A su alrededor prospera una comunidad típica del Cámbrico medio del tipo Burgess Shale: esponjas Vauxia en forma de vaso, Choia con radios como estrellas sobre el sedimento, numerosos Marrella splendens de apenas unos centímetros y algunos delicados Pikaia gracilens, uno de los cordados más antiguos conocidos. El paisaje submarino, con lodos gris verdosos, fragmentos de trilobites y una fina capa de ceniza volcánica expuesta en la pendiente, evoca un mundo anterior a los peces y a las plantas terrestres, cuando los radiodontos eran algunos de los grandes depredadores de los mares templados.
Hace unos 508 millones de años, en un mar templado frente al margen de Laurentia, una floración de medusas primitivas Burgessomedusa phasmiformis deriva bajo una luz fría y plateada, con sus campanas traslúcidas de 15–20 cm y finos tentáculos alineados por la corriente. A su alrededor flota una densa nube de plancton rico en acritarcos y diminutas larvas de artrópodos, suspendida en aguas verde grisáceas sobre un lejano fondo lodoso de plataforma externa y talud superior. Esta escena captura un ecosistema pelágico del Cámbrico medio, cuando los cnidarios ya surcaban océanos dominados por invertebrados mucho antes de la aparición de peces, reptiles marinos o plantas en tierra firme.
Hace unos 520–500 millones de años, una costa cambriana de latitudes medias habría parecido tan desnuda como esta: acantilados fracturados de limolita, lutita y caliza gris, teñidos de rojo ferroso, se alzan sobre abanicos de grava batidos por olas frías bajo un cielo azul intenso, sin plantas, suelos ni animales terrestres. Los canales trenzados cargados de limo descargan sedimentos en un mar somero verde grisáceo, donde apenas podrían distinguirse restos de trilobites y pequeños organismos con concha en la línea de agua. Mucho antes de los bosques, los insectos o los vertebrados terrestres, las costas del Cámbrico eran paisajes de roca viva y erosión activa en los márgenes de continentes como Laurentia, habitados casi exclusivamente por invertebrados marinos.
Bajo una tormenta violenta del Cámbrico tardío, hace aproximadamente 500–490 millones de años, la costa de Laurentia aparece completamente desnuda: arenas aluviales ocres se transforman en torrentes de lodo que desembocan en un mar verde grisáceo, mientras el oleaje estalla contra cornisas de lutita negra y escarpes de caliza pálida. Entre charcos y canales de resaca apenas se distinguen mudas dispersas de trilobites y pequeñas conchas de braquiópodos primitivos, con posibles montículos de esponjas marinas difusos bajo el agua turbia. Es un mundo anterior a plantas, insectos y vertebrados terrestres, donde la vida se concentraba en mares fríos dominados por invertebrados y donde cada tormenta modelaba una orilla rocosa tan inhóspita como remota en el tiempo.
En esta escena del Cámbrico medio, hace unos 508 millones de años, un flujo submarino de lodo, limo y ceniza volcánica desciende por el abrupto borde de la plataforma de Laurentia y sepulta en segundos una comunidad del tipo Burgess Shale. En el fondo marino oscuro y pobre en oxígeno se distinguen varios ejemplares de Sidneyia inexpectans, los pequeños artrópodos bivalvados Canadaspis perfecta, gusanos priapúlidos Ottoia prolifica y esponjas ramificadas de Vauxia, todos atrapados por una avalancha sedimentaria que favoreció su extraordinaria preservación fósil. La imagen evoca un mundo anterior a los vertebrados dominantes, cuando mares templados y fangosos albergaban ecosistemas de invertebrados tan extraños como fundamentales en la historia temprana de la vida compleja.